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martes, 13 de marzo de 2012

SANTA BRÍGIDA: LA VETERANA ALFARERA MARÍA GUERRA. DISTINGUIDA POR EL CABILDO DE GRAN CANARIA CON EL ROQUE NUBLO DE PLATA.


Hoy jueves 15 el Cabildo de Gran Canaria distinguira a María Guerra, la alfarera mas antigua de Canarias, con el Roque Nublo de Plata, en reconocimiento a su valiosa labor en el oficio de la alfarería,en el transcurso del Acto Institucional del 99 ANIVERSARIO DE LA COSTITUCION DEL CABILDO DE GRAN CANARIA.

Desde los ocho años ha vivido ligada al barro. Maria Guerra “ La Quema” cumplira en Mayo 87 años y representa a toda una saga de mujeres artífices de una sociedad tan peculiar y que tanto interés suscitó a partir de principios del siglo XIX, la talayeras, fueron las responsable, además, de la conservación y la transmisión del conocimiento alfarero generación tras generación.

María Guerra recuerda aun la agitación que producían las visitas semanales que realizaban los turistas hasta mediados del siglo XX al poblado troglodita de la Atalaya, y que alteraban la monótona vida de sus moradores. Aún recuerda, como si fuera hoy, cómo en su infancia llegaban directamente desde el muelle de Las Palmas los grupos de turistas: “aparecían por el Puente de Las Goteras en coches piratas y nosotras, al verlos venir, preparábamos el taller y la loza. Una vez visitadas nuestras cuevas, les decíamos, ¡un peni, un peni!, para ver si nos daban algo de dinero, se volvían locos para ver las cuevas, a ver la loza ¡y compraban mucha!. Nos dejaban regalos, una tarjeta, un pañuelo y ¡hasta dinero.”



María Guerra | Alfarera y Roque Nublo de plata
´El barro es sucio y duro, por eso no gusta a la gente nueva´
Lleva toda una vida en medio del barrio. María Guerra es una de las grandes alfareras que ha dado La Atalaya, en Santa Brígida
CRISTÓBAL D. PEÑATE
SANTA BRÍGIDA -
"El barro es sucio y duro, por eso no gusta a la gente nueva"

http://www.laprovincia.es/gran-canaria/2012/03/14/barro-sucio-duro-gusta-gente-nueva/445626.html

En el día en que María Guerra es DISTINGUIDA CON EL NUBLO DE PLATA por el Cabildo de Gran Canaria.
María Guerra, una de las últimas loceras de la Isla tendrá, de esta manera, un merecido reconocimiento a su persona y en ella reconoceremos a la multitud de mujeres que aprendieron, practicaron y enseñaron el oficio y arte de la alfarería.
José Luis Álamo Suárez. Sociólogo y miembro de la Asociacion Sociocultural ARAN CANARIAS .

Es la última Artesana del Barro en el Barrio de la Atalaya. Ahora tiene 87 años. Cuando empezó a amasar, sólo tenía siete. Más de 80 años ejerciendo una profesión de subsistencia, practicando un oficio y un arte valorado por turistas y paisanos y reclamando, en los últimos tiempos, iniciativas para la pervivencia de esta importantísima institución cultural: la alfarería. Todo ello ha sido y es vivido con intensidad por María Guerra y, por eso, es merecedora de reconocimiento. No sólo en consideración a su persona, sino también, al ser la última locera, en representación de todas las mujeres talayeras que aprendieron, ejercieron y enseñaron el oficio y arte de la alfareria. Porque, en palabras de María del Pino Rodríguez Socorro “la verdadera artífice, no sólo de la preservación del oficio del barro, sino de la creación de esta sociedad tan peculiar y que tanto interés suscitó a partir de principios del siglo XIX, fue la mujer, la talayera, responsable, además, de la conservación y la transmisión del conocimiento alfarero generación tras generación”.

De alguna manera, las publicaciones en periódicos y libros que hablan de María Guerra es un público reconocimiento, por lo que nuestra alfarera es conocida más allá de su cueva-taller y de su casa, más allá de la Atalaya y más allá de Santa Brígida y hasta más allá de nuestras fronteras archipielágicas. De sus apariciones en prensa, tenemos- entre otros- un trabajo en Canarias 7, del 19 de febrero de 2004, en la que Reveca Díaz entrevista a nuestra protagonista. De la misma manera en La Provincia es entrevistada por Manolo Cardona. Periódicos y Revistas alemanas se han ocupado también de María Guerra. Y es de destacar la publicación de María del Pino Rodríguez Socorro en “Recuerdos de una actividad en el olvido: las talayeras de Santa Brígida” en donde nos muestra informaciones muy interesantes de María Guerra y de otras alfareras de la Atalaya.

El reconocimiento a María Guerra, además, ha adquirido un carácter oficial, institucional. En este sentido, el Ayuntamiento de la Villa le ha dedicado una calle en su barrio de la Atalaya que podemos leer siempre que atravesamos su calle principal. Por tener en valor todas estas consideraciones, los organizadores de la Traída del Barro, que todos los años (desde hace 20) se celebra en este Barrio tan especial, conceden a María Guerra el honor de la “Guisada del Barro” en el Horno Viejo, como uno de los actos principales de la Fiesta del Barro. Por la misma razón, la Asociación Cultural y Deportiva Aran Canarias le colocó en un pedestal de dignidad y mérito cuando le homenajeó en el Real Casino, ocasión en la que estuvo muy acompañada por familiares, amigos y vecinos del Pueblo y por las autoridades del Cabildo y el Ayuntamiento.

Y por eso, este Jueves, día 15 de marzo, el Cabildo de Gran Canaria le concederá el NUBLO DE PLATA, un alto reconocimiento de la Institución Insular a las personas que han hecho méritos en beneficio de la Isla y de todo el Archipiélago Canario. María Guerra, una de las últimas loceras de la Isla tendrá de esta manera un merecido reconocimiento a su persona y en ella reconoceremos a la multitud de mujeres que aprendieron, practicaron y enseñaron el oficio y arte de la alfarería. Gente que ha pasado por el Cabildo, como Inés Jiménez, han sido sensibles a este tema. La Institución Insular, hace algún tiempo, creó el Centro Locero de la Atalaya y reparó el Viejo Horno y, recientemente, hizo mejoras en la Cueva de María.

María Guerra es una mujer de gran temperamento. Tal vez, gracias a esta personalidad suya, la tenemos todavía entre nosotros, después de llevar a cabo una azarosa vida para poder sobrevivir, manteniendo a su amplia familia (10 hijos), con un trabajo tan duro, con unos procedimientos de venta de sus producciones tan exageradamente ingratos. Y, gracias a esta su manera de ser, ha tenido y tiene un comportamiento rebelde, digno también de mérito para los que creemos que en este mundo hay que luchar por cambiar las cosas que están mal, enfrentándose a los problemas.

Es bueno que se le celebren reconocimientos; pero es mucho mejor que, también en los últimos años, le llamen a participar en las ferias de artesanía. No sólo de buenas palabras vive uno, sino también del dinerito que se consigue vendiendo en San Telmo. Un premio está bien, pero unas buenas excursiones de turistas a la Cueva (taller y exposición) están mucho mejor. Lamenta María el futuro del trabajo del alfar. Torpeza mayúscula de quienes nos dirigen, cuando es un recurso de valor para mejorar la oferta turística. Desaparecerá la Artesanía del Barro a no ser que sepamos dar el salto a la producción alfarera para que los turistas la contemplen, la aprecien y la compren. No cabe pensar en la alfarería para aquella actividad de subsistencia; un poco quizás y, con rasgos de identidad canaria, para satisfacer intereses decorativos de la población isleña. Lo que siempre fue un valor y sigue siéndolo es la alfarería para el turismo.

El NUBLO DE PLATA a María Guerra entraña contenidos de alto significado para todos nosotros, además del que ya hemos considerado de la importancia de la MUJER TALAYERA.
- En el ámbito de la economía canaria, de los productos elaborados del campo: las durísimas condiciones de la producción y la venta, la división del trabajo en la que las tareas de elaboración correspondían a las mujeres y la búsqueda del barro y la leña, a los hombres. Una venta que exige recorrer todos los caminos que bajan hasta la costa o suben hasta la cumbre. Una actividad económica absolutamente necesaria para los utensilios domésticos que en aquellos tiempos todos eran de barro.
- Se reconoce también una institución cultural que se expresa materialmente: es un aprendizaje, un saber y un arte que, con rudimentarios instrumentos y excelentes movimientos de las manos (estupenda motricidad fina) se incrustan en el barro y quedan allí, para siempre, como útiles, pero también como libros en los que se puede leer.
- Una historia centenaria de un Pueblo que, desde hace unos tres mil años desarrolla una tecnología para satisfacer la necesidad tan perentoria de los útiles domésticos, dando forma y arte a la tierra con agua y fuego. María Guerra, las mujeres alfareras de la Atalaya, del resto de Gran Canaria y de las Islas Canarias aprendieron este oficio de sus antepasados, hasta llegar a los primeros. Es, por tanto, también un reconocimiento a una Historia y a un Pueblo.
- El premio debe ser entendido también como una apuesta por el futuro. En los últimos 50 años hemos ido abandonando toda una riquísima actividad artesanal, de definición económica y cultural y con ímpetu identitario. Ha habido alguna diligencia, en cuanto que la administración le ha destinado recursos para su conservación. (la FEDAC, por ejemplo). Pero falta un impulso mayor de promoción. ¡Bien en conservar; mejor en promocionar!. Los productos artesanales y su actividad misma hoy tienen escaso destino utilitario pero sí decorativo, turístico y como signo de identidad. No podemos cometer la torpeza de dejarlo languidecer en las manos de actividades rutinarias.


http://www.laprovincia.es/gran-canaria/2012/03/14/barro-sucio-duro-gusta-gente-nueva/445626.html

sábado, 22 de noviembre de 2008

EMOTIVO HOMENAJE A LA ALFARERA MARIA GUERRA ALONSO

Rodeada de los suyos,con el Salon del Casino de Santa Brigida totalmente abarrotado de publico,
la locera mas antigua de Gran Canaria: Maria Guerra Alonso recibio el viernes un emotivo Homenaje.

Ines Jimenez Martin ,Presidenta de la FEDAC y Consejera de Industria , Comercio y Artesania del Cabildo de Gran Canaria ; Nicolas Benitez Montesdeoca , Concejal de Cultura y Festejos del Ayuntamiento de Santa Brigida y José Juan Rodriguez, Presidente del Real Casino no escatimaron palabras a la hora de elogiar la figura de la talayera Maria Guerra ,que a sus 83 años sigue activa elaborando loza ,preservando una tradicion donde la mujer ha sido la protagonista en el Pago de la Atalaya .
El escritor y pintor Rafael Franquelo abrio el acto presentando a la doctora en Geografia por la ULPGC :Maria del Pino Rodriguez Socorro que
diserto sobre:
Recuerdos de una actividad en el olvido: Las Talayeras de La Atalaya.
La verdadera artífice, - como destacaba Maria del Pino Rodriguez Socorro en la Charla -no sólo de la preservación del oficio del barro, sino de la creación de esta sociedad tan peculiar y que tanto interés suscitó a partir de principios del siglo XIX fue la mujer, la talayera, responsable, además, de la conservación y la transmisión del conocimiento alfarero generación tras generación.En el transcurso de la Charla Conferenciante y Homenajeada rememoraron anedoctas y acontecimientos de una vida la de las alfareras de la Atalaya llena de penurias.
En los corrillos posteriores al acto algunas personas presentes comentabamos que María sería una excelente candidata para convertirse en hija predilecta de la Villa, pues a su edad sigue enseñando su magisterio hecho barro a todo el que lo desee, atendiendo a turistas y visitantes que se acercan hasta su cueva alfar. Ya tiene calle en La Atalaya, pero su labor no debe pasar desapercibida para las nuevas generaciones ni para su pueblo.
Sería, además, la primera hija predilecta de la Villa, pues la pintora Lola Massieu, es hija adoptiva. Se reconoceria asi el papel de las alfareras del Pago de La Atalaya, mujeres que dieron vida a una cerámica con señas de identidad propia en un hábitat, constituido por casas cuevas, que forman parte de un patrimonio cultural diferenciado, de gran valor cultural, en la isla.


La poesia tambien estuvo presente a traves de sendos poemas dedicados a Maria Guerra por parte de una de sus nietas Rita Maria Trujillo y Angel, amigo de la Familia .

A sus 83 años,
un homenaje le haran,
con cariño,sus hijos, nietos y bisnieto,
junto a ella estaran,
para demostrarle el cariño
que a nosotros nos supo dar.
siendo niña tuvo que trabajar
nunca supo lo que es jugar,
de La Atalaya a la playa
a su cuesta llevaba
platos, cuencos,y tallas,
todas hechas a mano,por sus padres y hermanos.



La vida muchos palos,
le ha dado
que ella supo superar
con cariño y esfuerzo
a sus hijos puso a andar.
A ti te quiere todo el mundo ricos y pobres
porque tu vales mas que el oro, la plata y el cobre.
En este día tan especial
muchas cosas queremos decirte
pero del corazón nos sale
que eres la mejor que existe.
A María Guerra con cariño de su familia.

Recuerdos de una memoria histórica olvidada:

...María Guerra recuerda la agitación que producían las visitas semanales que realizaban los turistas hasta mediados del siglo XX, y que alteraban la monótona vida de sus moradores. Aún recuerda, como si fuera hoy, cómo en su infancia llegaban directamente desde el muelle de Las Palmas los grupos de turistas: “aparecían por el Puente de Las Goteras en coches piratas y nosotras, al verlos venir, preparábamos el taller y la loza. Una vez visitadas nuestras cuevas, les decíamos, ¡un peni, un peni!, para ver si nos daban algo de dinero”. María aún tiene vivo el recuerdo de cuando venían los turistas “que se volvían locos para ver las cuevas, a ver la loza ¡y compraban mucha! Nos dejaban regalos, una tarjeta, un pañuelo y ¡hasta dinero! Nada más llegar los turistas al muelle, donde primero venían era aquí, esto era un sitio turístico, bueno mejor dicho típico”, y nos comenta cómo junto a otras loceras “rociaba y baldeaba por las mañanas los caminos, que eran de tierra, hasta el punto que se podía comer en el suelo; las flores en los caminos eran los adornos; así cuando llegaban los turistas estaba todo limpito”.


La producción abarcaba una amplia gama de piezas, como bernegales, jarras de gofio, tinajas para frutos secos, tostadores para el grano, gánigos, lebrillos, sahumadores, braceros, fogueros, hornillas, etc, cuya producción comenzó a disminuir paulatinamente a medida que se generalizaron, entre la población campesina grancanaria, los calderos de metal a partir de los años veinte, el butano a partir de los años cincuenta y los recipientes de plástico en los setenta.
La cerámica estaba muy mal pagada y ésta fue la razón por la que las alfareras de la postguerra, en una época de penuria generalizada, preferían el trueque, cambiando la loza por víveres, frutas y hortalizas de temporada: papas, millo, castañas o cualquier otro producto de la tierra. Era el tiempo del hambre y de la miseria”.El lugar principal de venta era el Mercado de Las Palmas y la Plaza del Puerto. “Nosotros nos poníamos a vender en el Puente Palo. Había una casa de madera y entre ésta y la boca del barranco era nuestro sitio”. La calle que baja hoy delante de la Plaza del Mercado, la llamaban el “tinglao” porque allí se repartía toda la mercancía en carros para el Puerto. “Como ir en el tranvía nos costaba un real, íbamos y veníamos andando para luego subir a La Atalaya, de nuevo”. Otros lugares de venta eran Telde, Ingenio y Agüimes, y las medianías y zonas montañosas del centro. María, nos recordó una de sus experiencias en la venta en sur de la isla: “mi padre me llevó a Sardina del Sur una vez. Era muy pequeña y por eso llevé un bernegal de esos chicos, porque no podía con más peso. Caminando ladera abajo y descalcita, junto a mi hermano, que era más chico, nos cogió un tiempo de agua que tuvimos que coger por un barranquillo hasta llegar a la carretera principal. No vendimos na y no pudimos comer, hasta que una señora nos encontró y con la pena que le dio, nos compró un bernegal. Menos mal que pasó un camión de los que llevaban tomates y nos trajo hasta Telde. Ya después vinimos caminando hasta La Atalaya, llegando con la amanecida”.


Finalizado el acto los asistentes pudieron admirar las piezas de la Exposicion que permanecera abierta hasta el viernes 28 de Noviembre en el Real casino.








sábado, 15 de noviembre de 2008

Maria Guerra ,es hoy , a sus 83 años ,la locera más antigua de la Isla...

Viernes 21 -19.30 Horas.REAL CASINO SANTA BRIGIDA

EXPOSICION HOMENAJE A LA ALFARERA:


Maria Guerra Alonso



Rafael Franquelo, escritor y pintor , Ines Jimenez Martin , Consejera de Industria Comercio y Artesania del Cabildo de Gran Canaria,Nicolas Benitez Montesdeoca,Concejal de cultura y festejos del ayuntamiento de Santa Brigida seran las personas que participaran el viernes en el Homenaje a Maria Guerra.
Recuerdos de una actividad en el olvido:
Las Talayeras de La Atalaya.

Charla de: Maria del Pino Rodríguez Socorro
Doctora en Geografía por la ULPGC.


“En el pago de la Atalaya de Santa Brígida se producía y aún hoy se continua haciendo, loza mediante la utilización de la técnica conocida como urdido, sin el empleo del torno.Desde principios del Siglo XIX el habitad troglodita y las técnicas alfareras rudimentarias atrajeron la curiosidad de los primeros viajeros que recalaban en la isla y pronto se convirtió en un lugar de visita obligado y fue conocido en toda Europa a través de descripciones, guías turísticas, grabados y fotos, convirtiéndose en el icono turístico de Gran Canaria hasta los años sesenta…”
La paulatina desaparición de las alfareras del Pago de La Atalaya, mujeres que dieron vida a una cerámica con señas de identidad propia en un hábitat, constituido por casas cuevas, supone la pérdida de los últimos componentes personales de un patrimonio cultural diferenciado, de gran valor cultural, en la isla. La “talayera” se convirtió no sólo en la artífice de la preservación del oficio del barro, sino de la creación de una sociedad peculiar que tanto interés suscitó a partir de principios del siglo XIX, convirtiéndole a lo largo del mismo siglo en uno de los lugares de visita obligada para los viajeros y exploradores que llegaban a la isla de Gran CanariaMaria del Pino Socorro. En “Hecho con barro”, revista nº 26 del Pajar de la asociación Cultural Pinorele.
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