Exposición artistas satauteños

Exposición artistas satauteños
Continua abierta la exposición colectiva de artistas satauteños en el salon Pedro Lezcano 2ª Planta C/ Calvo sotelo 43. Santa Brígida

MEMORIAL PEDRO LEZCANO

MEMORIAL PEDRO LEZCANO

domingo, 30 de octubre de 2016

Santa Brigida: Finaos Continua la tradición

Del 31 de octubre al 2 de noviembre se celebra en muchos lugares de Gran Canaria la Fiesta de Los Finados, como se conocen a Los Difuntos, en una expresión que antaño fue muy común en toda Canarias, y que hoy dia se celebra en la mayoria de nuestros pueblos. Aunque antes la efemérides se exaltaba en la noche previa al Día de Los Difuntos, hoy la fiesta se hace la madrugada del Día de Todos Los Santos, aprovechando que la jornada no es laborable.


En torno al grupo familiar o vecinal, se reúnen las personas para recordar a sus finados y hacerles presente de nuevo entre los vivos mediante las palabras de evocación a sus virtudes, anécdotas e historias. Todo ello se hacía degustando los productos típicos del país y de la estación, como castañas, nueces, manzanas, cochafíscos de millo o piñas asadas. Luego venían las taifas y las parrandas, siempre respetuosas porque la ocasión así lo requería.

Así lo celebrara estos días diversos municipios de Gran Canaria, como Agüimes, San Mateo, Santa Brígida, Valsequillo,Firgas y barrios de Las Palmas de Gran Canaria, con participación ciudadana ataviados con vestimenta tradicional, al igual que los grupos musicales que participaron.



Además, de los frutos secos, sobre todo las castañas asadas o sancochadas que se comen, y los higos pasados, destacan los dulces típicos como los bollos de anís, los bollos fritos, los queques. Todo esto a nivel popular, ya que quienes podían también accedían a los huesos santos.

Y mucho antes, los niños también participaban, ya que iban por las casas, la víspera del Día de Finados, es decir el Día de Todos Los Santos, tocando por las casas con unas taleguitas de tela. Cuando les abrían las puertas, los chiquillos preguntaban "hay santos", a lo que habitualmente les respondían afirmativamente, y entonces les ponían en las talegas castañas, frutos secos como almendra, nueces o higos pasados, y algún que otro dulce, sí había. Luego, los chiquillos los reunían y los compartían con su grupo familiar cuando se reunían para la celebración propiamente dicha.

domingo, 16 de octubre de 2016

El Cabildo reedita la obra teatral de Pedro Lezcano, ‘La ruleta del Sur’, al que suma un estudio del profesor García Landín

 
El Departamento de Ediciones de la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario presento el día 11 de octubre, en la sede del Museo de la Zafra de Santa Lucía de Tirajana (calle isla de La Graciosa, 33. Vecindario),  el libro ‘La ruleta del Sur’, un estudio planteado por el profesor de Lengua y Literatura de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Las Palmas de Gran Canaria, Felipe García Landín, alrededor del poema escénico estrenado y escrito por el poeta Pedro Lezcano (Madrid, 1920-Las Palmas de Gran Canaria, 2002) hace 60 años.
La presentación de ‘La ruleta del Sur’, segundo de los títulos incluido en la nueva colección bibliográfica ‘Pensar Canarias’ que fue inaugurada en julio con la publicación del volumen ‘Anotaciones en torno a la piedra, la identidad y el paisaje’, de Tony Gallardo, contará con la presencia del propio autor, el consejero de Cultura del Cabildo, Carlos Ruiz, la alcaldesa del municipio, Dunia González, y del director general de Cultura y Patrimonio Histórico de la Corporación insular, Oswaldo Guerra.
‘La ruleta del Sur’ contiene en sus casi 80 páginas, además del propio poema escenificado, considerado como una obra menor en el contexto de la producción literaria de Lezcano, un estudio en el que Landín formula consideraciones alrededor de la estructura dramática del citado texto, su lenguaje y sus personajes. Asimismo, el profesor aproxima al lector a la época y a la escritura de Pedro Lezcano, aportando abundantes fotografías vinculadas al tema que aborda la obra estrenada por el Teatro Insular de Cámara, la aparcería y las duras condiciones del trabajo en el campo en una complicada época vigilada por los centinelas del sistema franquista.
Lezcano, junto a su hermano Ricardo, estrenó ‘La ruleta del Sur’ con el Teatro Insular de Cámara en 1956, colectivo en el que participó activamente durante sus doce años de existencia como director, actor, escenógrafo y dramaturgo, practicando un teatro independiente que aspiraba a desmarcarse del prototipo escénico mimado por el Régimen, lo que en aquellos años significaba un acto subversivo y de rebeldía. Estrenado el texto en el Pueblo Canario, su reparto estuvo integrado por Ricardo Lezcano, Carmen Jaén, Joaquín Blanco y Pilar Alonso. La obra, planteada como un poema escénico en un acto formado por ocho escenas, cantaba los riegos y vicisitudes del campo sureño en una serie de estampas en las que permanece como trasfondo la emigración que azotó en aquellos años a Canarias.
Según indica García Landín, Lezcano animado por el teatro realista y social que irrumpió en España con Buero Vallejo, Alfonso Sastre o Lauro Olmo, se siente en la obligación de escribir esta pieza teatral ligada a la realidad insular desde una actitud crítica, con el objetivo de mover al espectador a la reflexión. Los Lezcano se trasladaron al sur a recorrer en varias ocasiones algunas plantaciones de tomates para observar la forma y las condiciones de trabajo de los braceros, así como los materiales empleados y el vestuario que empleaban las trabajadoras. En 1957 la obra volvió a reponerse en El Museo Canario sobre el escenario proyectado por el artista Felo Monzón y decorado por el propio poeta y escritor.
 
 
Landín explica en el volumen editado por el Cabildo grancanario la estructura dramática de la obra, aportando detalles del desarrollo y desenlace del conflicto de una historia cargada de simbolismo. “El mismo título simbólico marca el drama. La ruleta, la rueda de la fortuna distribuye caprichosamente los bienes y los males”, escribe Landín. “Es necesario destacar que en esta obra dramática, esquemática y sobria, la mujer ocupa el primer plano y casi diríamos único, lo que le da un tono lorquiano. El honor, tema recurrente del siglo XVII, se hace aquí presente por su capacidad expresiva, como metáfora dramática de un conflicto, el deseo de escapar de la pobreza a una vida mejor, sea por el matrimonio o por la emigración”.
La edición de esta revisión de ‘La ruleta del Sur’ incluye un singular glosario de vocablos propios del habla popular de Canarias, que en su día fueron sumados al texto original por Pedro Lezcano.
El volumen ‘La ruleta del Sur’ es la segunda entrega de la colección ‘Pensar Canarias’, una iniciativa editorial que nace con el propósito de mostrar el modo en que, a lo largo de los siglos, artistas, literatos, historiadores, músicos, ensayistas, educadores, a través de sus propios escritos, han pensado en torno a las Islas para ayudar a construir, junto con el resto de la comunidad, lo que hoy conocemos como cultura canaria. A esta segunda entrega seguirán otros cinco títulos dedicados a Agustín Millares Torres, Cairasco de Figueroa, Juan Manuel Trujillo, Felo Monzón y Baltasar Champsaur Sicilia, todos ellos en fase de elaboración.
De esta manera, el espíritu de la iniciativa tratará de dar a conocer desde una dimensión divulgativa aquellos textos que por su importancia han contribuido de forma decisiva a la formación del pensamiento canario a lo largo de la historia.
El libro ‘La ruleta del Sur’ se venderá en La Librería del Cabildo y otros establecimientos similares al precio de 12 euros la edición impresa, y a 5 euros la edición digital en formato e-pub.
 

sábado, 10 de septiembre de 2016

Hoy 10 de Septiembre se cumplen nueve años del MEMORIAL PEDRO LEZCANO


Mesa redonda  el viernes 9 en el edificio del  antiguo Real Casino: Felipe García Landín profesor de Literatura y coordinador del MEMORIAL, Rafael Franquelo,escritos y pintor y  Michel Jorge Millares, periodista y foto 2  Nicolas Diáz, Rafael Franquel y Tarajano,  en el mismo lugar hace nueve años. 
 La IX edición del Memorial Pedro Lezcano: Pensamiento y Sentimiento, se  celebro en el lugar donde inicio su andadura hace nueve años,el histórico edificio de la C/ Calvo Sotelo 43, donde se albergaba hasta hace poco el Real Casino de Santa Brígida.
El acto estuvo precedido por la presentación publica de  las dependencias del inmueble   y del proyecto de Local asociativo, Sociocultural y Deportivo de la Federación de Asociaciones Tasaute. Santa Brígida, La Sociedad Centro y Caza, El Unión Deportiva Santa Brígida y la Asociación Sociocultural y Deportiva Pío Equipazo. Antonio Ortega, Coordinador de actividades,Lito Gonzalez de la sociedad Centro y Caza  y Hilarión Rodriguéz de la U.D. Villa de Santa Brígida, ofrecieron  en sus intervenciones al resto de Asociaciones del Municipio y entidades publicas la utilización del local para realizar sus actividades y reuniones" esto no es un coto cerrado de 4 asociaciones sino un espacio abierto al resto de entidades ciudadanas y al Ayuntamiento de Santa Brígida" señalo Ortega.

 El Memorial consiguió anoche suscitar el interés de 52 personas que disfrutaron de  esta cita cultural en su IX edición. Entre los presentes se encontraban el concejal de Cultura y Patrimonio, Melquiades Alvarez; el concejal de Deportes y Turismo José Luis Álamo; la Portavoz y concejala del PP, Inmaculada  Saez y el Portavoz y Concejal de ciudadanos Juan José Pons Bordes; el alcalde José Armengol Martín,  excuso su asistencia por encontrarse  como invitado en el Pregón de de las Fiestas  municipio de Valsequillo.
La visita de Pedro Lezcano con 20 años a la Atalaya de Santa Brígida y su escrito" visita a la Atalaya"publicado en 1944; el papel de impresor , escritor  y amigo , entre otros, de Agustín Millares, Manolo Millares y  José María Millares y la habilidad que tuvieron para eludir en algunos momentos la censura franquista como cuando publicaron con Ventura Doreste y Ángel Johan " Antología Cercada" y  su faceta de pintor y narrador centraron las intervenciones de Felipe García Landin,profesor de Literatura y coordinador del MEMORIAL; Michel Jorge Millares, periodista yRafael Franquelo, escritor y Pintor.
¡Que Cojan la maleta!.





Que cojan para siempre La Maleta", coreo el publico presente , acompañando la escenificación del popular Poema La Maleta de Lezcano, que  interpreto Nicolás Díaz, el presidente de Aran Canarias, entidad organizadora del MEMORIAL, se congratulo de  poder celebrar el IX MEMORIAl en las instalaciones donde se albergaba el Real Casino" Hoy hace nueve años que en este sitio inicio su andadura el MEMORIAL PEDRO LEZCANO, nos alegramos de volver de nuevo a esta casa y felicitamos a las asociaciones que han dado este importante paso rescatándolo y poniéndolo a diposición de otras asociaciones y entidades publicas" señalo Díaz, quien además comento que septiembre es el mes del Polifacetico Pedro Lezcano, ya que nació el 17 de Septiembre de 1920 y nos dejo el 10 de septiembre de 2002.
Los poemas de Lezcano, estuvieron presentes en la voz de los poetas: Pedro Callico Sosa y María Jesús de la Asociación de poetas La Arcadia, Félix Martín, Esteban Rodriguez y Guadalupe Santana.
La  actuación musical noche de boleros con Javier Ramírez y Tite puso el broche final   a esta IX edición del MEMORIAL PEDRO LEZCANO

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Santa Brígida: IX MEMORIAL PEDRO LEEZCANO. PENSAMIENTO Y SENTIMIENTO

IX MEMORIAL PEDRO LEZCANO 2016:
 “Lezcano y el compromiso social”


El Memorial Pedro Lezcano retorna a la sede del antiguo Real Casino  de Santa Brígida, nueve años después de sus inicios.
El IX Memorial Pedro Lezcano  ha programado para este viernes 9 en Santa Brígida diversas actividades para homenajear al escritor, al que el Gobierno de Canarias le dedica este 2016 el Día de las Letras Canarias.
Desde hace nueve años las calles del Casco antiguo de Santa Brígida han sido el principal escenario del Memorial Pedro Lezcano que este año retorna al lugar donde se inicio: la sede del antiguo Real Casino reconvertido en la casa de la cultura auspiciada por diferentes asociaciones deportivas y culturales de la villa.


El Memorial quiere recordar a un joven Lezcano que en 1942 realiza una visita al pago de La Atalaya de Santa Brígida para escribir un reportaje sobre sus habitantes y el tesoro que encierran: la elaboración de cerámica mediante una ancestral técnica: El urdido (sin torno). Partiendo de este hecho se pretende poner en valor su obra no solo poética sino también su obra narrativa, periodística y teatral así como su compromiso con las islas lo que le llevó a afirmar que “un artista al que no estremezca el vivo suelo que pisa, su inmediata circunstancia, es sospechoso de inautenticidad, porque los paisajes, los hombres que no le sean vecinos habrán de llegarle forzosamente adulterados por la palabra. Tal contacto esencial con la realidad es el factor que hace trascendente hasta el más trivial folklore”

Las actividades programadas para este viernes 9, a las 20.15 horas son: Proyección La Maleta de  Vocal 7.Presentación e Inauguración Exposiciones: “Poesía Prometida” y “Visita a la Atalaya “a cargo de Nicolás Díaz Benítez, presidente de la Asociación Sociocultural y Deportiva Aran Canarias.
Mesa redonda: Rafael Franquélo, Pintor, escritor; Michel Jorge Millares, Periodista y Felipe García Landín, Profesor de Literatura, coordinador MEMORIAL LEZCANO.
Recital  Poético con: Félix Martin Arencibia, escritor; Pedro Callicó Sosa, Presidente asociación de poetas La Arcadia; Julio Pérez, escritor  y poeta, María Jesús Lozano; secretaria asociación de poetas La Arcadia; Esteban Rodríguez, poeta; Evelyn de  Lezcano, poeta; Guadalupe  Santana, poeta.
Para cerrar esta novena edición del Memorial, a las 21.30 horas dára comienzo una Noche de Boleros con la interpretación musical a cargo de Javier Ramírez y Tite.





Nueve años lleva el Memorial Pedro Lezcano rescatando y difundiendo la obra y el legado del Polifacético escritor Pedro Lezcano (17 Septiembre 1920- 10 Septiembre 2002) y  de otros escritores canarios. El Memorial que organiza la Asociación sociocultural Aran Canarias ha traspasado las fronteras del Municipio de Santa Brígida donde nació, para recorrer La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria, Telde, Valsequillo, Moya, San Mateo, Galdar y numerosos centros educativos. Nueve años de Memorial que han sido posible, señalan los organizadores, gracias al apoyo y participación de entidades culturales, escritores  y personas amantes de la cultura canaria.

domingo, 4 de septiembre de 2016

“Visita a La Atalaya de Gran Canaria” Pedro Lezcano Montalvo (1944)


En la falda Sur del cerro está la más típica
Atalaya. Por el Oeste, limitando a una serie
escalonada  de cercados, se extiende la otra
Atalaya del turismo. Una tras otra,
la civilización va prosaizando
las escondidas bellezas primitivas.
Recordando las palabras un tanto tristes
de la anciana hospitalaria,
salgo del diminuto pueblo.
-“Ya las mujeres no quieren el oficio.
Apenas chiquillas, visitan la ciudad
y se dedican a otros menesteres,
como “pintarrajearse los besos”…
En el país de la cerámica canaria,
las  jóvenes transportan el agua
en un bidón de gasolina.
El camino, que se ensancha año por año,
lleva  a aquellos lugares disonantes bocinazos.
Y pronto habrá chiquillos
-quizá los nietosde las actuales artesanas-
que  jueguen a las bolas
con las brillantes lisaderas [pág. 173].






Desde Tafira Alta, pasando por la carretera principal a un camino bordeado de chumberas y muros llenos de hierba y lagartos, he llegado a La Atalaya. Un pequeño cerro aislado, con un centenar de cuevas y viviendas encaladas, es toda La Atalaya. Hay un “aroma” a granja sin ozonizar que me hace dudar del sentido olfativo de sus habitantes. Varios arrapiezos, que practican un nudismo moderado, me salen al encuentro con un turístico saludo: - "Guanpeny".
-No soy inglés, les digo, -a pesar de mis pies grandes y mi máquina fotográfica.
Quito la funda al aparato, pienso en el sol y en los metros que me separan de los jóvenes trogloditas, y… ¡tac! Una placa impresionada.Pero, emulando a Herodes, los pequeños han quedado decapitados.
Cuestas empinadas y escaleras rústicas constituyen las calles de la aldea; no hay rueda capaz de escalarlas.
Perseguidos a distancia por los pequeños indígenas llego, al fin,a una cueva donde trabaja una alfarera anciana. Saludo, deseando inspirar confianza, y quedo contemplando a la artesana, que en aquel [pág. 175] momento raspa una inmensa vasija para gofio,aún sin colorear ni cocer. Procurando manifestar asombro y admiración por todo, induzco a la vieja a que me muestre y explique sus métodos de trabajo. Penetro en la cueva-taller, junto a la otrahabitación encalada y limpia, donde mora la dueña. Husmeo por los rincones, contemplo el lecho, que fuera nupcial cincuenta años atrás, los utensilios, los cuadros. La anciana está asombrada de mi asombro, y yo hasta me pregunto cómo puede ella no admirar sus mismas cosas. Todo es tan dulcemente anacrónico que me invade un inmenso deseo de no ser yo, de sumirme en el ambiente y confundir mi vida con la de estas gentes pequeñas y felices. -Todo es muy bonito -le digo-. Solo una vez había estado aquí, antes de la guerra... y la vieja, mientras se sienta con trabajo entre sus tallas y su barro, contesta: -¿Qué guerra?-
EL BARRO “MASAPEN”
No he recibido claros informes sobre el origen del barro. Meha parecido que es considerado por sus poseedores como secreto profesional. Unos declaran extraerlo de “los cercados”; otros, delos montes.
La recogida de la materia prima se lleva a cabo en verano, y todos los vecinos se proveen de ella, trabajosamente, después de cavar muy hondo, o comprándola a los hombres que lo extrajeron.
El barro se almacena en las cuevas, donde se endurece formando piedras compactas y de bastante dureza. Por ello existen depósitos en las cuevas [llamados goros] en los que se tritura el barro[pág. 176] que va a utilizarse, se riega con agua y se amasa, usandolos pies en esta operación.
Pero no queda así el material apto para su uso, es necesario mezclarlo con tierra arenosa común, recogida en la misma Atalaya.Generalmente, a la masa obtenida se añaden las “raspas de mestura”,es decir, las esquirlas de barro residuales en el raspado de las vasijas anteriores.
- Faltan trazos -se quejan las mujeres-. El barro está muy hondo,y hay que cavar mucho, y a veces no se encuentra más quepicón.
Pero creo que estas dificultades han sido exageradas por el agudoinstinto comercial de las “comadres”, para supervalorizar sus mercancías.
HERRAMIENTAS
En cinco minutos esta moderna troglodita ha fabricado ante mí una maceta de impecable línea. Ha tomado una “pella” de barropreviamente trabajado, y sobre una losa recubierta de arena [paraevitar que se pegue], ha hundido el puño en su centro, formando fácilmente el fondo y varios centímetros de la pared de la vasija; luego, recurriendo nuevamente a la gran masa de barro depositada a su lado, ha moldeado otra porción de barro alargada y cilíndrica,y uniéndola a la comenzada vasija, que hace girar entre sus manos,ha obtenido el recipiente completo.
Pero aún su obra está tan tierna y flexible que la boca de la maceta pasa de la circunferencia a la elipse, entre las manos creadorasy activas.
No conoce, pues, este oficio más que estos tres tipos de instrumentos:
Guijarros para pulimentar.
Raspaderas de caña [pág. 177].
Y unas manos, las más preciosas herramientas que, al moldear, pulir y colorear, suplen al torno, al molde y a la brocha.
La mayor parte de las vasijas se fabrican de esta manera, con una sola pieza, menos algunas que, por constar de dos partes bien diferenciadas, se hacen por separado. Igualmente, las vasijas muy grandes se dejan secar al llegar a la mitad para evitar que el barro blando se desmorone.
RASPADO
Sécanse los vasos, colocados boca abajo sobre un suelo plano y horizontal para que no “se envicien”. Bastan tres horas al sol para que los utensilios pierdan el agua y adquieran consistencia suficiente. Entonces se emprende la ardua tarea del raspado, en la que se alisan los utensilios, valiéndose de una astilla de caña.
COLOREADO
Con un borriquillo, o a pie, los hombres y a veces las mujerestraen unas piedras rojizas de la cumbre: la “amágrea”. Triturada en almireces de piedra, semejante a los primitivos, la “amágrea” da una tierra encarnada parecida a la de cinabrio. Con la misma mano se frota este polvo humedecido sobre las vasijas, hasta colorearlas a gusto de la artesana. Debido a la adherencia del barro la pintura queda tan fija que difícilmente se destiñe al frotarla[pág. 178].
PULIMENTADO
Un poco de petróleo sobre la loza pintada obtiene el brillo, ayudado por la “lisadera”. Se trata de un guijarro común, recogido en un lugar tan lejano que le llaman “La fin de la tierra”, lecho deuna antigua torrentera.
Existen diversas formas de “lisaderas”, y cada cual tiene su cometido.Unas, picudas, sirven para pulimentar las bocas estrechas; otras, cóncavas, para las asas y los bordes; algunas, agudas, paragrabados decorativos.
Lo interesante de estas piedras es el valor de reliquia que les otorgan sus propietarios. Las buenas “lisaderas” son centenarias; pertenecían a sus “mayores”, por lo que no logré que se desprendieran de ninguna, pese a mis ofertas, y me pareció que ejercían sobre las ancianas atracción de talismán.
Las más viejas “lisaderas” están notablemente brillantes, pulimentadas a fuerza de pulimentar loza, lo que nos sugiere la moraleja de “docendo discitur”, el profesor que se educa educando.
COCCIÓN
El fuego endurece el barro, pero disminuye el brillo y oscureceel matiz rojo de las piezas. Por ello los objetos de adorno se dejancrudos, si bien quedan frágiles y al mojarse se desteñiría la pinturay se derretiría el barro.
Sólo hay un horno en La Atalaya, construido por un vecino,que cobra [una peseta] por cada hornada.
Solamente hay un hornero en la aldea, hombre ducho en preparar el fuego y obtener propinas de los visitantes, a los que espontáneamentesirve de cicerone. Me explica en un lenguaje pintoresco su trabajo [pág. 179]:
- “Ca semana las comadres me llaman, cuando no llueve, puesasí se moja la loza s'irrite. Asiento la leña adentro el horno y pongo las tallas afileraitas [en fila]. Aluego ensiendo y aspero jasta que queen como el mismito fuego. Las saco pa fuera con un pitón [eltallo central de la pita], mojo el palo en agua, que de el calor se quema, y otra vez a lo mismo...”.
Junto al horno, en efecto, veo una roca socavada en forma depila, donde el “pitón” es humedecido para que resista la alta temperaturadel interior [pág. 180].

PANCHO EL ALFARERO
Se ha propagado en un escrito sobre La Atalaya el carácter casivaronil de sus mujeres, fundándose en el hecho de que son ellas quienes desarrollan la única industria de la localidad. Sin embargo, mi impresión ha sido contraria. Es cierto que la alfarería está en manos femeninas; pero puede observarse como los aspectos más duros de esta misma tarea -cual la búsqueda del barro y la cocciónde las vasijas- quedan encomendados al sexo fuerte.
Los hombres de La Atalaya me han parecido enteramente varoniles, y las mujeres dotadas de toda la femineidad que permite un trabajo continuado y fatigoso.
Traduciré a un lenguaje legible las palabras de un padre de familia “talayero”.
-  “Sólo las mujeres se ocupan de fabricar la losa; nosotros trabajamosla tierra. Pero hay un hombre que aprendió de su madre eloficio y lo practica. Es un “jeringao con las mujeres”: Pancho. Ni se ocupa del campo ni hace lo que todo hombre.
No es precisamente la holgazanería masculina lo que se infiere de esta declaración.
Llevado por el interés de conocer al único alfarero del pueblo[pág. 180) penetro en su vivienda. El  trato del tal Pancho corroboranlos tan despectivos informes recibidos. Sus productos no difieren de los conocidos; sin embargo, otras aspiraciones y esfuerzos por distinguirse dicen a favor de la supremacía del sexo.
En la “Plazuela de los Patos”, de Las Palmas, hay unas tallasy bernegales de asas curvadas que, a decir de su autor Pancho,fueron tomadas por él mismo de los estilos “guanches” del Museo Canario.








VARIEDADES DE PIEZAS
No es muy nutrido el repertorio de estas alfareras. Se limitan a repetir los modelos aprendidos de sus madres, con una docena de variedades. Abundan las macetas [que en otros pueblos de la isla se fabrican a rodillo o torno], las tallas típicas, los braseros parasahumerio, bernegales, jarros para gofio, tostadores de maíz, calderosy vasijas grandes redondas, de un metro de diámetro, [pág.181] que hacen de despensa, nevera y almacén para muchos isleños.A estas formas se limitarían las “talayeras”, a no ser por los encargos que reciben del exterior, los cuales despiertan en ellassuperación.Entonces aparecen las jarras, los floreros esbeltos, lasánforas, los vasos de adorno, etc.
En algunas épocas, como fines de año, la fabricación alcanzaotros objetivos. Alrededor del día de Reyes los antedichos modelos, en miniatura, son fabricados para colmar los zapatos de los niños humildes. Además, cediendo a encargos de interesados, se fabrican objetos de distinta categoría: casetas para palomas, bandejas, botijos, cazuelas de bodega, ceniceros, fogones…
ELEMENTOS DECORATIVOS
Fácil es apreciar que las aspiraciones estéticas de la cerámicapopular actual no superan el deseo de utilidad. Las formas, en general, sacrifican su elegancia por la facilidad de manejo. En cuanto [pág. 182) a elementos decorativos, las actuales alfareras no se esfuerzan por conseguirlos, y puede decirse que es en las asas donde únicamente los hay. Las sinuosidades en que acaban algunas bocas, o ciertas franjas con burdos grabados geométricos, vistos rarasveces, son las únicas manifestaciones del sentido estético de estas artesanas. El grabado y el dibujo de la loza son casi desconocidos para ellas.
Comparando esta alfarería con la canaria primitiva puede afirmarseque, lejos de progresar, hay un evidente retroceso en cuantoa los recursos de belleza. Fabricados hoy, llamarían la atención, porlo perfectos, los vasos canarios [como los de Guayadeque o Gáldar],o la jarra canaria conservada en el museo de Las Palmas, conpintorescos ornamentos y asa majestuosa. Cotejando la cerámicaactual isleña con algunos vasos originalísimos de Fuerteventura, anteriores a la Conquista, aquella resulta ciertamente rudimentaria [pág. 183).
Es indudable que, si sobreviviesen seis siglos, los vasos fabricados hoy no conservarían el magnífico temple casi metálico, que demuestran las obras de los primitivos isleños.

A la izquierda, una pieza canaria de los primitivos habitantes; a su lado un “bernegal” moderno de La Atalaya. El “pitorro” casi vertical, tan común en la loza primitiva, es ya en esta vasija “guanche”solo un elemento de adorno pues no tiene comunicación con el interior. Tanto las asas como las formas de ambas piezas son semejantes, y probablemente ambos modelos han sido destinadosal mismo uso [pág. 184].


Lezcano Montalvo, P. (1944): “Visita a La Atalaya de Gran Canaria”. En VV.AA., (1944): Tradiciones populares I. Palabras y cosas. Colección de ensayos y notas de folklore canario. Prólogo del Dr. E. Serra Rafols. Imprenta Católica. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Instituto de Estudios Canarios, Santa Cruz de Tenerife. Páginas 173-184.