viernes, 15 de noviembre de 2019

Diez escritoras canarias que debes conocer

Diez escritoras canarias que debes conocer

  en Cultura y Arte Canario  por 
En la tradición literaria de Canarias (y esto también se aplica a la del resto del mundo), un puñado de firmas masculinas se ha acostumbrado a acaparar los primeros puestos en los escaparates de las librerías. No por ello debería sorprendernos que una grandísima cantidad de mujeres haya publicado en Canarias, durante casi tres siglos de resistencia, una obra extensa y variada de la que aún no se escribe lo suficiente.
Al respecto, en el otoño de 2018, 140 escritoras de Canarias firmaron un manifiesto en el que reclaman “igualdad efectiva” en el sector, y un mayor compromiso de las instituciones y las editoriales por aumentar la presencia de autoras en actos (como ferias, conferencias, presentaciones…), catálogos, suplementos culturales, libros de textos, jurados o premios.
Este artículo es apenas un ejemplo de diez de las mujeres que vertebran la historia de la literatura insular. Para no alargarnos demasiado, y por ese injusto redondeo de las listas, no queda más remedio que dejarnos a muchas en el tintero, como son Victorina Bridoux, Pino Betancor, Cesarina Brito, Chona Madera, Josefina Plá, Nivaria Tejera, María Padrón, Inocencia Páez, Pepa Aurora, Balbina Rivero, Natalia Sosa Ayala, Fátima Cabrera, Josefina Zamora, Tina Suárez, Magela Gracia, María Teresa de Vega, Covadonga García, Ana Belén Hormiga, Kenia Martín, Andrea Abreu, Alba Sabina, María del Pino Berbel, María Teresa de Vega, Carmen de la RosaMaría Gutiérrez, Elena Villamandos, Ana M. Velázquez, Izaskun Legarza, Ana Vidal Pérez, Rosario Villalba, Maruja Salgado, Purificación Santana, Mase Legarza Negrín, Karola QuinteroAsunción Cívicos… y un larguísimo etcétera.

María Joaquina Viera y Clavijo (1737 – 1819)

María Joaquina Viera y Clavijo
Para los que no la conozcan, el apellido les sonará de su hermano, el ilustre e ilustrado escritor José Viera y Clavijo. La época en la que nació María determinó que, por ser una mujer soltera, debía servir de apoyo en el hogar para su hermano José, mientras éste labraba su carrera eclesiástica. Ambos pertenecían a una familia tinerfeña de gran fortuna y de más grande aún convicción religiosa.
Lo realmente innovador para su tiempo fue que María pudo desarrollarse como escultora y, también, como autora de unos versos “salpicados de pensamientos y vocablos relacionados con las artes plásticas”, según la académica Carmen Fraga González. En sus escritos, apreciamos el fuerte carácter religioso que marcaba su vida. Por ejemplo, en este fragmento de “Vejamen a las presumidas modistas” en el que critica a otras mujeres por vestirse según la moda europea:
El pudor y vergüenza
echan a las espaldas,
haciendo alarde y gloria
de no ser recatadas.
Sus vestiduras tienen
la maliciosa traza
de ostentar que las cubren
tirando a desnudarlas.
Pese a su conservadurismo, en sus poemas también sobresalen ideas muy adelantadas a su tiempo, como la necesidad de formar a más mujeres en las ciencias y en las artes, campos del conocimiento reservados para hombres en aquel tiempo. No en vano, a María Joaquina Viera y Clavijo se la considera la primera autora de la literatura canaria.

Mercedes Pinto (1883 – 1976)

Mercedes Pinto
La mítica revista Triunfo, símbolo de resistencia cultural al franquismo, definía a Mercedes como una mujer “vitalista y rebelde”. La escritora lagunera, que desde joven había llamado la atención en círculos literarios de Tenerife, se ganó esta fama de rebelde por primera vez cuando le buscó (y le encontró) las cosquillas al dictador Primo de Rivera. Fue en Madrid, en 1924, con la lectura de su conferencia “El divorcio como medida higiénica”:
(…) Y eso, todo eso que parece ha de ser causa de divorcio, no lo es ni puede serlo, puesto que el Código aprecia como motivo de divorcio aquellos golpes de naturaleza tal que pudieran haber causado la muerte, y una cantidad de testigos que no sean de la familia, ni sirvientes, sino personas de fuera de la casa que hayan presenciado los hechos. De manera que todas las violencias, las torturas y los horrores incontables por asquerosos o brutales que contra su esposa pueden ocurrírsele a un paranoico, no son nada ante las leyes (…).
Para evitar el destierro que le iba a ocasionar este alegato feminista, Mercedes Pinto tuvo que exiliarse a Latinoamérica. Su carrera como divulgadora cultural y escritora de obras teatrales (Un señor cualquiera, 1930), ensayos (La emoción de Montevideo, 1949), poemarios (Cantos de muchos puertos, 1940) y novelas (Él, 1926), le hizo vivir intensamente hasta el fin de sus días entre Uruguay, Chile, Cuba y México.

Josefina de la Torre (1907 – 2002)

Josefina de la Torre
La filóloga Blanca Hernández Quintana considera que “toda la biografía de Josefina De la Torre responde a una verdadera mujer de vanguardia”, un carácter del todo idóneo para el “período en constante renovación y aprendizaje” que le tocó vivir.
La escritora grancanaria se había mudado a Madrid para completar sus estudios de canto e interpretación. En la capital, entró en contacto con los artistas de la Generación del 27, y pasó así a formar parte de “Las SinSombrero”, una de las mujeres englobadas (y olvidadas) en esta generación, que, para muchos, representan la Edad de Oro de la literatura femenina.
Josefina de la Torre escribió distintas novelas cortas de tema romántico, y libros en verso como Poemas de la Isla (1930), Marzo incompleto (1968) o Medida del tiempo (1989). Para esta ocasión, te dejamos un poema de su primer libro, Versos y estampas (1927):
Mis dolores se escondían
en el fondo de mi alma.
Eran tantos, tan pequeños,
que casi no me molestaban.
Los guardaba con amor
en el fondo de mi alma.
Si quieres escucharlo de su propia voz, puedes hacerlo en esta entrevista que dio en televisión.

María Rosa Alonso (1909 – 2011)

Maria Rosa Alonso
La vida de María Rosa Alonso, como la de Mercedes Pinto, también estuvo marcada por el exilio a “las Américas”. Su tesis doctoral, una reconocida investigación histórica-literaria sobre el cantar de gesta de la conquista de Tenerife, titulada El poema de Viana, era la llave que le abriría las puertas de la Cátedra en la Universidad de La Laguna. Cuando se le denegó, por su género y su ideología de izquierdas, decidió marcharse y empezar una nueva vida lejos de allí, en Venezuela, donde permanecería hasta finales de los sesenta:
Mis Islas Canarias son algo así como un eslabón que une el continente europeo con las tierras nuevas de América. Las gentes más humildes tienen casi siempre un “trasmarino” en la familia, porque el mar es camino y aventura para tan breves ¿posadas? como aquéllas […] Obvio y axiomático resulta que América sea el producto de una continuada inmigración. Tal corriente no ha cesado a lo largo de estos cinco siglos.
[Fragmento de su obra Residente en Venezuela].
En aquellas tierras, Alonso consiguió la Cátedra y pudo desarrollar una prolífica obra que llegó hasta nuestras orillas. Fue, de hecho, la primera mujer en obtener el Premio Canarias de Literatura. De entre su prosa, su poesía, sus ensayos y sus artículos periodísticos, destacan Otra vez… (1951), Papeles Tinerfeños (1972) y La Luz llega del Este (1994). A día de hoy, muchas bibliotecas, calles, colegios e institutos llevan su nombre.
Puedes ver y escuchar sus lúcidas reflexiones en esta entrevista que le realizaron con motivo de una exposición en la Universidad de La Laguna.

Pino Ojeda (1916 – 2002)

Pino Ojeda
La grancanaria Pino Ojeda cultivó casi todos los géneros artísticos: la música, la escultura, la pintura, el teatro, la narrativa y la poesía. En éste último, sin embargo, se inició a raíz de un trágico suceso. En 1937, su marido, Domingo Doreste, fundador de la Escuela Luján Pérez, fue llamado a luchar en la Guerra Civil Española. Dos años después, a Ojeda le llegó la noticia de su fallecimiento, pero no le pilló por sorpresa: sabía que su marido no quería matar y que había acudido al frente con el arma descargada. Fue entonces cuando Pino Ojeda escribió sus primeros versos, “In memoriam”.
Además de toda la obra que vendría después, cabe destacar su papel fundador en la revista Alisio. Hojas de poesía, que publica en los años cincuenta los poemas de autores de toda España, entre ellos los Premios Nobel Vicente Aleixandre y Juan Ramón Jiménez.
Por desgracia, en la última etapa de su vida laboral tuvo que “exiliarse” de la cultura para poder subsistir, y empezó a trabajar en una Administración de Loterías. En sus ratos libres, como vía de escape, escribió El derrumbado silencio. Poemas del exilio (1971), del que extraemos aquí una estrofa:
Cada día
hago versos.
Cada hora
ahogo sueños.
Cada noche muerdo estrellas
para que vayan quedando
menos versos
menos sueños.
Escúchala recitar su famoso poema “Lo busqué por los sueños” aquí.

Olga Rivero (1928)

diez escritoras canarias
La vida de Olga Rivero estuvo marcada por las penurias económicas y sociales de la dictadura franquista, y no es hasta mediados de los 70 cuando consigue entregarse por completo a la poesía, a una obra que “nos conduce a la vida, a la vida total, cargada de risas y de agudísimos dolores”, en palabras de la artista Marian Montesdeoca.
Al otro lado del Atlántico, sus poemas se divulgan por países como Chile, Argentina, Venezuela y México. Aquí, la Asociación Tinerfeña de Escritores le otorgó en 2018 el Premio Victorina Bridoux de Las Letras en reconocimiento al conjunto de su obra, de entre la que podemos citar los libros Los zapatos del mundo (1982), Las llamas rápidas de la sangre (1995), La ciudad soñada (2003), o este poema que hemos seleccionado, titulado “Estatua”:
Mando a hacer una estatua
de blancas guedejas
cuando mi mano se estira
pausada va lenta
a pelar el viento
ladera abajo
se escurre ese infierno
el pedrusco
te da mortal lividez
ya inerte
el cráter corre
a desviar el magma
salvas se oyen
a socorrer las llamas
y en mitad de la voracidad
te llamo amor.

Isabel Medina (1943)

Isabel Medina
En sus inicios como maestra, en escuelas de La Gomera y Tenerife, Isabel Medina tomó conciencia de la escasez de cuentos infantiles canarios con los que educar a sus alumnos. Según como lo describe ella misma en su web, “lo que fue un enfado pedagógico me ha llevado a publicar muchos libros que hacen que -según dicen- sea la personita que más ha escrito para esos “locos bajitos”, aquí, en estas manchitas de moscas que se ven en el Atlántico”. Algunos ejemplos son La hija de Abril (2003), La libertad y tú (2008) o El secreto de Sofía (2010).
Pero, además, poemas como “No quiero ser tu media naranja” le han permitido también dirigirse al público adulto:
No quiero ser tu media naranja
SI ME QUIERES, amor, quiéreme entera
porque no voy a partir en dos
el mascarón de proa de mi barco
ni a buscar la mitad de mí en el arcano de tu cuerpo.
Despierto en la tierra de nadie
donde vive la melancolía y pongo en hora al sol
redondo como una fulgurante bola de fuego
para que te devuelva entera la mañana.
Quizás por la musicalidad de su estilo, sus versos han sido cantados e instrumentalizados por una gran variedad de artistas, como Taburiente, Verode o el Taller Canario de la Canción. ¿Un ejemplo? Este poema que acompaña el timple de Benito Cabrera.

Elsa López (1943)

diez escritoras canarias
La voz que lee el poema “Te morirás primero” en este audio es la de Elsa López, cuya mano también escribió estos versos:
Cuando el humo de los tugurios me araña los ojos
y de los labios se me deslizan comisuras blancas,
y hay espuma en mis sienes,
y el olor del asfalto se me pega como un sudario a la nuca,
y recuerdo que agazapados en sus cubiles
hay hombres que no conocen el mar,
yo vuelvo a La Palma.
Esta estrofa de su libro El viento y las adelfas, nos recuerda a cuando el artista Tarek Ode decía que “La Palma, en Elsa, es una constante, el territorio al que regresa, su fuente de inspiración y el lugar que abandera desde el amor. Creo que sería muy complicado entender a Elsa sin La Palma y, a La Palma sin Elsa”.
Precisamente “Ediciones La Palma” es el nombre de la editorial que dirige Elsa López. En 2016, el Gobierno Canario le otorgó la Medalla de Oro por su impulso a la literatura, investigación y etnografía de las islas. De entre sus muchos y premiados poemas, cuentos, libros de narrativa, ensayos y artículos periodísticos, destacamos Del amor imperfecto (1987), El corazón de los pájaros (2001), Mar de amores (2002) y Las brujas de la isla del viento (2006).

Cecilia Domínguez (1948)

El soldado de la puerta me miró muy serio. Tenía el rostro muy moreno, como quemado por el sol de muchos días, los ojos hundidos y cansados, y apretaba los labios como si quisiera esconder algún secreto.
No me dijo nada. Solo me señaló un banco de madera que estaba adosado a una de las paredes del pasillo de entrada.
Me senté y puse a Daniel a mi lado. Aún lloraba y entonces lo senté sobre mis rodillas.
-Si dejas de llorar te cuento un cuento muy bonito de un niño y un caballo…
-Mejor es que lo saques fuera —me dijo el soldado. Y, por el temblor de su voz, pensé que él también estaba a punto de echarse a llorar.
Cecilia Dominguez
Este fragmento de extraordinario pulso narrativo pertenece a Mientras maduran las naranjas, de la tinerfeña Cecilia Domínguez Luis. La autora fue una de las primeras en ingresar en la Academia Canaria de la Lengua, y la segunda, después de María Rosa Alonso, en obtener el Premio Canarias de Literatura como reconocimiento al conjunto de su obra.
Ha publicado dieciocho libros de poemas, un libro de cuentos y seis novelas, de entre las que cabe nombrar La luna en el agua (2016), Los niños de la lata de tomate (2010) o Futuro imperfecto (1994).

Lola Suárez (1955)

Lola Suarez diez escritoras canarias
Cecilia Domínguez afirmaba que Lola Suárez es una “autora con un profundo sentido de la insularidad”, muy sensible a su entorno inmediato. Tiene sentido: esta docente conejera ha luchado siempre por la renovación pedagógica, por convertir las bibliotecas en el elemento central de las escuelas, y de esta forma, integrarlas en la vida de los barrios. En libros como El misterio del collar (2016) o Las aventuras de motita de polvo (2011), cargados de “imaginación y belleza plástica”, se ha propuesto ganarse la atención de los más jóvenes. Para ello, “el humor y el misterio destacan como componentes importantes y atractivos”.
Con este fragmento de su novela Maresía (2002), despedimos el número diez de esta particular lista de escritoras canarias.
Una noche, siendo Rita muy pequeña, pasó los deditos por su cara y, curiosa, le preguntó:
-Abuelo, ¿por qué tienes los cachetes mojados?
A Rita le habían dicho que solo lloraban los niños.
Él le contestó, sonriendo entre lágrimas.
-Es la maresía, mi niña. Chúpate los dedos.
Rita, obediente, pasó las yemas de sus dedos por la lengua y sintió en ella el rastro amargo de las lágrimas del viejo marino.
Abrió los ojos asombrada:
-¡Abuelo!¡Parece que te has mojado la cara en el mar!

-Cuando te cuento mis aventuras en el mar, es como si volviera allí: por eso tengo la cara mojada y con gusto a sal: es la maresía, que empapa todo lo que tiene a su alcance.

Bibliografía empleada


15 de Noviembre 1911, La masacre obrera

15 de Noviembre, obreros mataron

Posted on noviembre 15, 2014
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El 15 de Noviembre es una fecha muy señalada para el recuerdo y la reflexión en la ciudad de Las Palmas, por muchos años que pasen, no debemos nunca olvidar el sufrimiento de nuestros antepasados…
Un 15 de Noviembre de 1911 se repetían las votaciones municipales en el colegio electoral de la Calla La Marina en Molino de Viento. Eran unas elecciones muy reñidas.
Ese mismo día se propagan en el Puerto y La Isleta unos falsos rumores relacionados con la detención de Franchy Roca (líder obrero), muchos trabajares junto a sus familias abandonaron sus puestos de trabajo y se dirigieron a las puertas del colegio electoral, en los Arenales.
En unos momentos de gran tensión, y sin previo aviso, la Guardía Civil dispara sobre una concentración popular pacífica, que se concentraba a las puertas del colegio electoral.
Murieron 6 estibadores vecinos de La Isleta, era la primera matanza de obreros de Canarias. La isla entera quedó conmocionada, desencadenandose una ola de apoyo y solidaridad con las familias afectadas.
En la primera ráfaga cayeron Pedro Montenegro González, Cosme Ruiz Hernández y Juan Torres Luzardo, en el Hospital fallecen Vicente Hernández Vera, Juan Pérez Cubas y Juan Vargas Morales. Juan Perez Cruz, fue alcanzado en la segunda descarga, al intentar socorrer a Pedro Montenegro, cayendo encima en forma de cruz sobre este.
El duelo se celebra el día 19, en una ciudad de unos 62.000 habitantes, la impresionante cifra de 10.000 personas salen a la calle en silencio, para honrar la memoria de estos estibadores, reflejo de la conmoción y el gran pesar del acontecimiento.
En 1931, El Ayuntamiento de Las Palmas denominó 6 calles de la zona de La Puntilla en La Isleta con el nombre de estos trabajadores fallecidos, nombre que perdieron durante la dictadura.
Es triste ver como a día de hoy en La Isleta, no contamos con ningún elemento, calle o plaza que recuerde, a estos obreros, vecinos del barrio, que fallecieron luchando por una sociedad más justa.
Desde hace años se viene pidiendo por parte de los vecinos, que al menos, las antiguas calles de la Puntilla que se denominaban con los nombres de los 6 trabajadores, tengan una pequeña placa, bajo el nombre actual, donde se especifique su antiguo nombre. Igualmente sorprendente es que el Puerto carezca también de un pequeño recuerdo a la figura de estos trabajadores portuarios.
Cuadro calles con nombre de trabajadores fallecidos 15 de Noviembre de 1911. Fuente Comisión Organizadora del Centenario del 15 de Noviembre de 1911
Cuadro calles con nombre de trabajadores fallecidos 15 de Noviembre de 1911. Fuente: Comisión Organizadora del Centenario del 15 de Noviembre de 1911

DIEZ ESCRITORAS CANARIAS

Como sabemos, la historia de la literatura canaria escrita por mujeres es una historia silenciada. En esta segunda parte, volvemos con otra lista necesaria, aunque parcial (inevitable de las listas), de diez representantes de las letras de nuestro archipiélago. Si no has leído la primera entrega, puedes descubrir a otras diez escritoras canarias aquí.

Victorina Bridoux (1835-1862)

Victorina Bridoux escritoras canarias
Hija de la poetisa y dramaturga gaditana Ángela Mazzini, Victorina Bridoux nació en Manchester, después se mudó a Cádiz y finalmente llegó a Santa Cruz de Tenerife con 20 años de edad. Como era imperativo en la época, compaginó su oficio de escritora con el de esposa y madre durante toda su vida.
Publicó composiciones literarias en gran cantidad de periódicos locales. Murió con apenas veintisiete años por un brote de fiebre amarilla que estalló en la isla. No consiguió terminar las tres novelas en las que estaba trabajando antes de su fallecimiento, pero sí que pudo con el libro de poemas Lágrimas y flores.
La filóloga Yolanda Arencibia califica sus versos de “juveniles y vehementes, no carentes de ligereza y gracia”, mientras que para el poeta José Manuel Romero y Quevedo en cada uno de ellos “está su corazón y este es su mayor mérito”. En ello coincide la poetisa María Rosa Alonso al resaltar el “hondo valor humano” como la mejor de sus virtudes:
Y siempre, siempre aquí, llevo esculpida
la extraña nota de misterios llena
¡formando parte de mi misma vida!
¡formando parte de mi misma pena!
Por eso cuando exhalo mi lamento,
o cuando pulso mi doliente lira,
hay dos ecos de amor en un acento
y dos suspiros si mi amor suspira.
(…)

Chona Madera (1901-1980)

Chona Madera
Asunción Madera firmaba como Chona. Nació en Las Palmas de Gran Canaria y trabajó como periodista en distintos periódicos del archipiélago, entre ellos El Día. Su obra poética, que publicó en revistas literarias como Mujeres en la isla, Gánigo o Mensaje, le hizo merecedora del Premio Tomás Morales.
La crítica literaria enmarca parte de sus escritos en la poesía social de la posguerra, mientras que con otros, como veremos en este fragmento de “El silencio”, plasma sus propios sentimientos con sobriedad:
El silencio
es el inmenso palacio
por el que ando despacio.
El silencio
(que no tiene barreras)
nunca me dice: Espera.
El silencio,
que no es primavera,
ni es verano,
ni otoño,
ni es invierno siquiera,
que no es nada –para tantos-
constituye mi encanto.
El silencio
no me tiene por rara.
Es mi mejor amigo,
mi palabra más clara.
Un tema recurrente en los poemas de Chona, que perdió a su madre y a sus dos hermanas mientras vivía, es la muerte y el dolor que le provoca. Y otro, según la periodista y escritora Saro Díaz, es la rebelión contra esa creencia de que las mujeres sólo pueden realizarse “perdiéndose a sí mismas en un abismo de deberes sociales y domésticos”.

Inocencia Páez (1927-2007)

Inocencia Páez
Inocencia Páez amaba a La Graciosa y La Graciosa la amaba a ella. Nació en la recientemente declarada “octava isla canaria”, que no islote, y allí residió hasta su muerte. No tuvo nunca estudios de literatura, pero empezó a escribir versos desde los doce años. Su fuente de inspiración era su propia tierra, su propia vida y la de su vecindario.
MI ISLA, MI SUEÑO
Eres mi isla Graciosa
tan bonita y tan pequeña
que voy a hacerte una cuna
para yo mecerte en ella
y te cantaré una nana
con una voz de sirena
y un dulce sueño te envuelve
a la luz de las estrellas
y soñarás tantas cosas
que no dices lo que sueñas
por temor de que el futuro
no sea como tu quisieras
(…)
Decía Inocencia Paéz que la poesía era “la mejor forma que tengo de expresar lo que siento’. Su obra está publicada en los libros Poemas y El alma de una Isla. Hoy en día el Centro Socio-cultural de La Graciosa lleva su nombre.

Nivaria Tejera (1930-2016)

Nivaria Tejera escritora canaria
La madre de Nivaria Tejera era cubana, y el padre canario. La infancia de esta escritora estará marcada por la Guerra Civil y el encarcelamiento de su padre. Cuando lo liberan en 1944, toda la familia se muda a Cuba. Allí publica poesía en revistas cubanas de prestigio y en su libro Luces y piedras (1949), hasta que en 1958 sale a la luz su primera novela, El barranco, con gran acogida internacional, sobre todo en Francia. Considerada como la primera novela escrita en español sobre la Guerra Civil y las cárceles franquistas, narra los dolorosos años de encierro de su padre desde los ojos de la niña que fue:
(…) Allá marchan los camellos en fila enorme, camino de la montaña. Encorvados desde el África. Parecen riscos. Van a paso lento, mirando al suelo sin cesar. Pero vienen del desierto y traen las vejigas fuera. Allí almacenan el agua para las jornadas largas, por donde no hay ni una aulaga que les sirva de alimento. La aulaga es una planta que da flores y espinas grandes. «El aire es aburrido, la arena es un misterio», pensarán ellos. De sus hocicos rosados parece salir una fuente y a la vez un desierto. «Estos dromedarios», dice abuelo, «son más duros que mi paleta.» Y es un acontecimiento, entre los camiones de guerra y los árboles, mirarlos desaparecer a lo lejos, siempre más a lo lejos, hasta donde sus patas de piedra lleguen, transportando armamentos, transportando sus jorobas. (…)
Más adelante, en 1971, su novela Sonámbulo del sol recibió, por decisión de un jurado en el que figuraba Juan Rulfo, entre otros, el Premio Seix Barral de Biblioteca Breve. Además de la poesía y narrativa, Tejera practicó el ensayo e incluso la pintura.

Natalia Sosa Ayala (1938-2000)

Natalia Sosa Ayala
De Natalia Sosa Ayala, oriunda de la capital canariona, hija del escritor Juan Sosa Suárez, se suele decir que no está reconocida como se merece. Según la doctora en Filología Hispánica Blanca Hernández Quintana, la explicación radica en que “en Natalia Sosa se junta la insularidad, ser mujer y homosexual en tiempos de la posguerra. Lo tenía todo en contra”. Condenada al ostracismo y frustrada en la expresión de su identidad, Natalia dejaría constancia de su tormento en versos como el de Muchacha sin nombre:
No me llamo Natalia.
Jamás nací.
O si nací fue muerta.
El sol extendía sus primeros rayos
por una madrugada fatídica de marzo.
Mas no era yo la que su luz bebía.
Yo no existí jamás.
A lo sumo fui venas, manos, sangre,
un corazón pequeño y precintado
pero no fui jamás destinada a ser alguien.
Mi nombre, yo, Natalia,
estará inscrito en un papel cualquiera, en labios que no saben lo que hablan,
en tardes remotísimas y ausentes,
acaso,
en el tiernísimo corazón de alguien.
Mas yo, yo no soy yo,
no soy Natalia.
Muchacha sin nombre (1980) fue también el primer libro de poemas de los cinco que publicaría en total. En cuanto a narrativa, después de Stefanía (1959), que salió a la luz cuando tenía solo 17 años, vendrían otras tres novelas. Todo esto, además, compaginado con cuentos, crítica literaria y artículos de opinión en revistas como Guiniguada y periódicos como La Provincia.

María Padrón (1942)

María Padrón escritoras canarias
Aunque nació en Gran Canaria, María Padrón es hija de padres herreños, por lo que esta isla ha sido siempre su segundo hogar. Según el escritor José Quintana, Padrón “siente la necesidad de recuperar la memoria de El Hierro, la de la geografía heredada”, y lo hace tanto a través de la fotografía como de la poesía:
¿QUIÉNES ERAN?
Os busco en hondonadas de barrancos,
os busco en las montañas;
os percibo en el ondular de la hierba
que enraíza el camino,
descendiente, como yo de vosotros,
de aquella otra que vivió en vuestros pasos.
¿Erais hombres de la conquista?
El invasor aguerrido…
¿Erais hombres Bimbaches?.
el nativo de noble corazón
y verdad en la palabra.
¿Quiénes eran?
¿Quiénes fueron los hombres
que sembraron mi vida
al amor de esta tierra?
Además de La última tierra (2004), libro al que pertenece el poema anterior, Padrón ha publicado varios libros, de entre los que podemos nombrar Con la voz del viento (1987) o Todo hombre es hombre (2017).

María Jesús Alvarado (1960)

María Jesús Alvarado escritora canaria
AMOR
Son las tres y te miro hace rato
mientras duermes a la vera de mis miedos
Me pregunto qué sueñas,
cómo hacerte feliz cuando despiertes.
Pienso que, si creciera la noche,
buscaría presentes imposibles:
auroras boreales con olor a romero,
lagos nevados bajo un sol
de rayos esmeraldas,
una sonata junto al mar
bañada por doce lunas nuevas…
Sólo tengo mi vida para darte.
Todo el mundo y más,
y mucho más,
y más si hubiera,
traería para ti esta madrugada.
Y aún así sería nada
junto a todo este amor
que se acurruca
entre mi insomnio
y tu almohada
Además de haber publicado varios libros de poesía, como Extraña estancia (2006), Geografía accidental (2010) o Habitación 241 (2018), y otros en prosa, como Suerte Mulana (2002), Sorimba (2012) o El principito ha vuelto (2015), María Jesús Alvarado es también directora teatral y guionista y directora de documentales como La puerta del Sáhara (2006) o Sanmao. La vida es el viaje (2018).
Los padres de Alvarado trabajaban como docentes en el Sahara Occidental, y allí se crió ella, viviendo las experiencias que determinarían gran parte de su obra posterior. Algunos la definen como una “activista incansable en el ámbito de las letras”, y no es para menos: a finales de los 70 impulsó, junto a otros escritores, la revista literaria Puentepalo, que hoy en día es una editorial independiente en la que ella es responsable de la colección de poesía; ha recorrido centros escolares de Canarias rescatando cuentos de la tradición oral junto con Ana Cristina Herreros; y además pertenece al colectivo Escritores por el Sáhara desde el que tratan de visibilizar la memoria y cultura del pueblo saharaui.

Yolanda Delgado (1967)

Yolanda Delgado
Yolanda Delgado vive en Francia, pero nació entre la calima y bajo la panzaburro de Las Palmas de Gran Canaria:
(…) Aparte de camélidos, el Sáhara solía enviarnos lluvias de arena. La isla entera quedaba flotando. En un sueño dulce, Gran Canaria navegaba en oro marino, y a nosotros la garganta se nos cerraba y nuestros pulmones, con el respirar cansado, se hacían pequeños dentro del pecho. Nos faltaba el aire. Y la gente caminaba despacio, sudaba lento, hablaba pesado, amaba despacio o no amaba.
Cuando la calima peregrinaba, la vida volvía a ser la de antes, y por unos días, un azul límpido brillaba por encima de las torres de la Catedral. No era más que un cielo engañoso, traicionero y provisional, desaparecía en cuanto las nubes recuperaban su dominio, posándose sobre nuestras cabezas una panza de pollino, contagiando el ánimo con su grisura, y que yo procuraba mirar lo menos posible. Cierta sensación de pérdida fue cuajando dentro de mí. Padecía episodios de “a-isla-miento” de los que hablaba Unamuno para referirse al carácter del isleño. La “magua” fue echando raíces de roca. Dolía hacia adentro. La melancolía creció en un paraíso donde reinó un sol dubitante. Como la felicidad, fue ave de paso. (…)
Este fragmento de Exploradores del aire es una de las breves historias que integran su libro Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa (2018). Además de ser autora también de los otros volúmenes de relatos La isla de las palabras desordenadas (2011) y Puro Cuento (2016), Yolanda Delgado ha sido traductora, editora literaria y periodista cultural en suplementos como «El Perseguidor» (del Diario de Avisos de Tenerife) o periódicos como el Washington Post. También ha trabajado en la televisión como guionista, documentalista, redactora y directora de contenidos.
Escribe lentamente porque “cada frase es un mundo de posibilidades”, y usa el humor para reconciliarse con el mundo y como “un ejercicio higiénico fundamental para conservar la salud”.

Tina Suárez (1971)

Tina Suárez
La grancanaria Tina Suárez ha publicado poemas en revistas literarias nacionales e internacionales, en importantes antologías y en más de una decena de libros. El académico Joaquín Aguirre la describe como “la poesía de la fiereza, antes que el canto dulce e hipnótico de la seducción. Adiós a la primavera, a los cisnes, a las flores, a las princesas…”.
Ella misma señala que temas como el paso del tiempo, el amor o la muerte convierten sus versos “no solo en ese espacio ideal para exorcizar mis íntimos demonios sino también para conjurarlos”. Para ello se vale de ciertas dosis de ironía y de experimentación lingüística: “a mí me gusta jugar, y al fin y al cabo, la poesía es, ante todo, un ejercicio de lenguaje”.
DESAPERCIBIDA
Aunque es probable que jamás te hayas dado cuenta
hay un beso mentolado uncido a tus labios
un ayer reflectante en tu ojo derecho
una díscola costumbre en tu mano zurda
una vaga caricia más allá de tus gatos
una góndola perdida entre tu correspondencia
un poco de laurisilva sobre tu tostada
un mapa de samotracia enterrado en tu huerto
una cítara colgada dentro de tu ropero
un fanal encendido del pasillo a tu alcoba
una rama de espliego cerca de tu almohada
un llave apolínea debajo de tu alfombra
un nombre que gorgonea al final de tu agenda.
Aunque es probable que jamás te hayas dado cuenta
hay una mujer sentada a la puerta de tu casa.

Aida González Rossi (1995)

Aida González Rossi escritoras canarias
Aida González nació en Santa Cruz de Tenerife, donde también ha ejercido como periodista. Ha sido colaboradora, guionista, directora o presentadora de diversos programas de radio, y sus poemas han sido publicados en revistas, webs, fanzines… o, en su blog personal, La Ciudad. En 2017, con su cuento Casas, desiertos o bosques se hizo con el Premio Internacional Julio Cortázar de Relato Breve de la Universidad de La Laguna.
En su obra, Aida trata tabúes ligados a la feminidad y al cuerpo, como la menstruación, entre muchos otros temas que van sucediéndose en “una montaña de oraciones obsesivas que se hilan, se destejen, se enfrentan, se desordenan, se ordenan…”. En Internet, el nick de la autora siempre ha sido el de caótica: “ordenar es conocer, aceptar, y yo escribo para contemplar el caos y también las heridas que el caos provoca. Utilizo para mí el adjetivo “caótica” porque respeto profundamente el caos. ¿Qué saco de él? A mí misma”.
El fragmento con el que nos despedimos de esta lista de escritoras canarias pertenece al poema Las lámparas del café siete, que Aida dedica a la poetisa tinerfeña Andrea Abreu López:
(…) nos tumbamos en la cama y la cama es tiempo y nosotras no somos chicas sino cosas que van a despegarse y que se miran de un avión a una isla estoy en una isla el mar me hace sentir sudada me rozo lo muslos con la sal y con los rabos de las algas si quiero matarme me clavo a una penca y tú cómo lo haces si allí no hay cistitis ni alaridos ni volcanes ni aulagas y las casas son tan blancas y los huesos amarillos y los soles secos y más altos estás en un avión pero no estás en un avión estás en otro sitio y yo eso no lo entiendo porque los tickets del tranvía me laten como lombrices como lombrices en el culo pero no las he tenido y quiero preguntarte si me vas a querer siempre o si la ciudad es piche y hierba y suda y gira entre unos dientes que no te muerden si la ciudad vuela con los ojos cerrados y tú caminas con los ojos cerrados y el camino hasta mi casa lleva hasta otra casa y la perra no llora y acaricias las frutas y no te picas andrea y no te picas… (…)

Bibliografía empleada

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miércoles, 9 de octubre de 2019

Arte canario y africano, juntos en Madrid



La Casa de Canarias en la ciudad madrileña acoge hasta el 2 de noviembre una exposición colectiva de pintura de siete artistas insulares y siete del vecino continente

La Provincia
La Casa de Canarias en Madrid acoge una muestra de siete artistas insulares y siete africanos que podrá verse hasta el próximo 2 de noviembre. Después la exposición viajará hasta París, en una iniciativa con la que se busca dar a conocer en Europa a los nuevos creadores canarios y del continente africano.

La exposición que estos días puede verse en la Casa de Canarias en Madrid lleva el nombre de Ius soli, Canarias y África, una expresión que se traduce como hermanos de tierra. Y en este caso se trata de la muestra conjunta de siete artistas canarios, o residentes en las islas, como Armando Lorenzo, Himar Suárez, Rubén D. Velázquez, María Torres, Jorge Ortega, Lía Ateca, y Liuba Nosova junto a creadores africanos como Mumpasi Meso, Mangovo y sobre todo el congoleño Pitsho Mafolo, uno de los pintores más reconocidos en su país y con grandes vínculos con el Archipiélago.

Proximidad


Los artistas han apostado por mostrar sus creaciones desde la cercanía casi familiar que supone partir de territorios próximos o por los menos con muchos puntos en común.

La comisaría de la exposición, Myriam Domínguez, explica que para descubrir la relación entre todos ellos "sólo hay que acercarse y ver el color luminoso en todas las piezas, parece un claro hilo conductor. Después cada uno ofrece su particular visión sobre su realidad".
Para algunos de estos pintores, como es el caso de la grancanaria María Torres, esta muestra colectiva fuera de Canarias representa para ella un impulso inesperado para su obra, "es la primera vez que salgo de las islas. Ver estas piezas en Madrid y verlas colgadas en París supone un gran empujón para todos, además de una gran satisfacción personal".

La comisaria de esta muestra señala que es la primera vez que un colectivo de artistas de Canarias y de África expone juntos en Madrid y después, a partir del 2 de noviembre en París. Myriam Domínguez entiende que se trata de una gran oportunidad sobre todo para los pintores canarios, "el arte africano llama la atención en Francia. Es una pintura reconocida. Esta vez y gracias al estímulo y la atracción que representan las obras de estos artistas, más buscados en el mercado global, los creadores de las islas tienen la oportunidad de darse a conocer en un entorno cultural tan importante como el francés".
Además, Myriam Domínguez anuncia que las obras de estos 14 creadores estarán expuestas en una importante galería parisina, Art et Miss, situada en el antiguo barrio judío de la capital francesa.
Para el presidente de Casa Canarias, Roberto Miño, ceder las instalaciones de esta entidad para poder realizar esta muestra de pintura colectiva en la que participan artistas de Canarias y África, "supone dar voz a todos aquellos representantes de la cultura canaria en el exterior como ya se hizo el año pasado con la exposición Somos Canarios del Lagunero Alberto Pérez Milán, que acogió más de tres mil visitas en los tres meses que estuvo expuesta.
Roberto Miño advierte que uno de los objetivos de la entidad que preside es la de lograr promover en España y en Europa "a nuestro talento, algo que entiendo que es clave para dar a conocer el carácter extraordinario de las islas y lo que puede aportar desde un punto de vista cultural".