Domingo 10 de Septiembre X MEMORIAL PEDRO LEZCANO: LEZCANO NARRADOR

Domingo 10 de Septiembre  X MEMORIAL PEDRO LEZCANO: LEZCANO NARRADOR

X MEMORIAL PEDRO LEZCANO: LA CANTADERA

X MEMORIAL PEDRO LEZCANO: LA CANTADERA
Domingo 10 de Septiembre. 20.30 Horas Proyecto escénico musical de Folk Canarias, inspirado en un cuento de Pedro Lezcano.Organiza Concejalía de Cultura Ayuntamiento Santa Brígida

lunes, 20 de junio de 2011

INDIGNADOS: MOVILIZACIONES DEL 19 de Junio

Más de 10.000 personas participaron en la capital grancanaria en la manifestación convocada por los INDIGNADOS.
No fue un sueño. La calle se convirtió en una barranquera de almas y cuerpos, de gritos, de emociones, de sonrisas, de saltos, de reivindicaciones… Sin trabajo, sin sueldos, sin pensiones, sin casas, sin miedos, salimos a la calle porque estamos más jodidos que el año pasado, con menos derechos, menos empleo, menos futuro. Pero no han podido robarnos la esperanza, las ganas de cambiar las cosas, la rebeldía que estaba dentro, algo dormida es cierto, estábamos acostumbrándonos a renunciar a vivir como pensábamos y habían logrado que pensáramos como vivíamos.
JUAN GARCIA LUJAN.
En el Correillo.canarias ahora
¿Indignados o complacientes?
LA TIRADERA por Enrique Betencourt

Considero imprescindible la rebeldía frente al actual estado de cosas. No es razonable permanecer impasibles frente a los 300.000 parados que tenemos en las Islas. Ni considerar normal el 50% de desempleo juvenil, invitación a la desesperanza y a la emigración, como antaño. *********************************************************************
NO FUE UN SUEÑO. JUAN GARCÍA LUJÁN en elcorreillo@canariasahoraradio.com

No fue un sueño. La calle se convirtió en una barranquera de almas y cuerpos, de gritos, de emociones, de sonrisas, de saltos, de reivindicaciones… Sin trabajo, sin sueldos, sin pensiones, sin casas, sin miedos, salimos a la calle porque estamos más jodidos que el año pasado, con menos derechos, menos empleo, menos futuro. Pero no han podido robarnos la esperanza, las ganas de cambiar las cosas, la rebeldía que estaba dentro, algo dormida es cierto, estábamos acostumbrándonos a renunciar a vivir como pensábamos y habían logrado que pensáramos como vivíamos.

Pero algo pasó que nos despertó de pronto. Quizá el grito de aquel viejo que nos sacó los colores, Sthéphane Hessel nos dijo indígnate, no te sometas porque si ahora agachas la cabeza terminarán aplastándote. La juventud más preparada se estaba convirtiendo en la más parada. Echaban a los trabajadores a la calle y los culpaban de la crisis. Los bancos, las telefónicas, las multinacionales eléctricas, las grandes superficies…cada año con más beneficios y con menos personal. El capitalismo de casino celebrando la gran fiesta delante de todos nosotros, con las agencias de calificación que no supieron ver la crisis amenazando a los estados, poniendo precio a nuestras deudas y especulando con ellas. Y los gobiernos de ultraderecha, derecha y socialdemócratas aprobando planes de rescate para hundir al pueblo griego, al irlandés, al portugués…Con la amenaza de que venían a por nosotros.


En Islandia el pueblo hablaba y se negaba a obedecer a los verdugos. Los especuladores huyeron del país porque les esperaba la cárcel. Se les ocurrió preguntar en referéndum y el pueblo dijo no. Y los gobiernos de Gran Bretaña y Holanda respondieron con amenazas, querían echar a los islandeses del club de Europa porque no se puede permitir que un gobierno pregunte a su pueblo, eso es un mal ejemplo para la demócrata Europa. Mientras tanto por aquí convocaban elecciones. La gente salía a la calle y allí se quedaba. Los demócratas tribunales decían que reunirse en la calle era un atentado a la democracia. Y salió más gente todavía.


Aquel 15 de mayo se lo habían tomado como una broma. Son gente que estaba aburrida frente a los ordenadores, salieron por curiosidad a la calle, pero ya se les pasará. Y la gente siguió en las calles. Entonces comenzaron a preocuparse. Y se puso en marcha el pelotón de fusilamiento: tertulianos que confesaban que no se habían molestado en pasar por la Puerta de Sol hablaban horas y horas en las radios madrileñas, en las emisoras catalanas también debatían periodistas que decían que no habían ido por Plaza de Cataluña, lo mismo en Canarias. Eso de estar donde estaba la noticia no les interesaba, no acudían a las asambleas a escuchar a la gente, no fueron a la facultad (los que fueron) el día que se explicó que el periodista debe estar donde está la noticia. Se dedicaban a quedarse con la anécdota y a ampliarla. Etiquetaban a la gente del 15 M de la forma más simplona: hablaban de perrosflautas, de antisistemas, de extremistas, de antidemócratas. Los criminalizadores de cualquier disidencia pontificaban frente a los micrófonos. Pasaban de comentar la deuda griega y la crisis portuguesa con tono serio para empezar a reírse de la gente que estaba en las calles de Madrid, Barcelona o Canarias.


Después llegó lo de Barcelona. Miles de personas rodearon el Parlamento. Los diputados catalanes iban a aprobar el mayor recorte de gastos sociales de la historia. Sí, los que ganaron las elecciones, es verdad. Pero ninguno de ellos prometió en sus programas electorales que iban a realizar esos recortes. A sus señorías no se les puede gritar, eso es violencia. Artur Mas se montó en un helicóptero para impresionarnos. La foto sirvió de pretexto para un nuevo machaque. Son unos violentos, no respetan la democracia. Videos de los diputados huyendo de los manifestantes, cargas policiales y de nuevo el ataque a decenas de miles de personas por lo que hicieron menos de 50. Sólo es violencia gritar o escupir a sus señorías, recortar derechos, robar el presupuesto público, suprimir los servicios sociales no son actos agresivos ni violentos.


Y así llegó el 19 J. Después de lo ocurrido, de tanta tertulias simplonas, de tantas portadas manipuladoras, de tantos desinformativos llegué a creer que todo esto iba a menos. Pensé que la gente estaba cansada y que el bicho de la resignación había regresado. Con ese pesimismo me acerqué al Parque San Telmo. Lo vi, nadie me lo tuvo que contar. Más gentes, más carteles, más ganas de cambiar las cosas. Chiquillos, jóvenes, maduros y viejitos. Altos, bajos, medianos. Profesoras, alumnos, desempleados, funcionarios, escritores, guagüeros, albañiles, enfermeras, apartidistas, militantes, sindicalistas, alcaldes, dependientes, urbanitas, maúros, republicanos, liberales, feministas, ecologistas, arquitectos, abogados, mileuristas, pensionistas, periodistas, revolucionarios, conservadores, independentistas, militantes del PSOE, de Nueva Canarias, de Coalición Canaria, del Partido Humanista, de Sí se puede, del PRCC, de UP, de Intersindical Canaria, de UGT, de CCOO, de FSOC…


Algo está pasando para que nos juntemos gente tan distinta. Unos dirigentes políticos que se reúnen y pactan con el Euro y con la banca, los señores jefes de estado y de gobierno que firmaron el Pacto por el Euro apenas son 25 personas y se creen con derecho a decidir el destino de cientos de millones. Usted, señor Zapatero, que estaba entre los firmantes. Recuede aquellas manifestaciones contra la guerra de Irak, cuando usted estaba en la calle y Aznar lo llamaba parcantero. Usted le respondía: "escucha la voz de la calle". Ahora se lo decimos a usted, pare las reformas, o no nos reforme usted siempre a los mismos.

Porque esta vez fuimos muchos más que el 15 M. Tomamos la calle sin armas, sin piedras, sin violencia. ¿Qué dirán mañana? ¿Seguirán en sus burbujas? ¿Se creen que nos callarán la boca por quitar un par de coches oficiales? Lo que brilla con luz propia nadie lo puede apagar, y este movimiento está brillando con las luces de todos nosotros. Este 19 J tomamos la calle más gente todavía. Querrán ignorarlo, seguirán reuniéndose en despachos enmoquetados para recortar derechos, para mantener los privilegios de los de siempre. Pero volveremos a la calle. Porque este 19 J dimos un pasito más. No digas que fue un sueño.


********************************************************



miércoles 15 de junio de 2011
¿Indignados o complacientes? La Tiradera. Enrique Betencourt Considero imprescindible la rebeldía frente al actual estado de cosas. No es razonable permanecer impasibles frente a los 300.000 parados que tenemos en las Islas. Ni considerar normal el 50% de desempleo juvenil, invitación a la desesperanza y a la emigración, como antaño.


No es de recibo este sistema electoral canario profundamente antidemocrático, ni estos apaños que hacen ganadores a los perdedores y perdedores a los que obtuvieron mayor apoyo ciudadano. Ni natural la progresiva descapitalización de los servicios públicos, claves para alcanzar mayores niveles de equidad, por parte de quienes tienen el recurso a la educación y a la sanidad privadas.

Aunque fuera sólo por eso habría que saludar el movimiento social iniciado el 15-M que dio lugar después a los campamentos de los indignados, una heterogénea movilización de rechazo a los muchos males de esta democracia imperfecta y de este capitalismo con rostro cada vez más inhumano.

Tiene el valor que tiene, como tuvo su limitado valor las movilizaciones sindicales contra la reforma laboral y el conjunto de medidas antisociales adoptadas por el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Realizadas en el peor momento, sin perspectiva alguna de alcanzar los objetivos de frenarlas, con gente desmoralizada o enfadada con la actitud ante la crisis de los sindicatos, así como otras muchas personas temerosas de perder su puesto de trabajo si apoyaban la huelga.

En este caso, el del 15-M, nos encontramos ante las incógnitas que abre un movimiento de nuevo tipo, que no sabemos cómo seguirá avanzando o si se consolidará o no como una fuerza social con peso, con amplios apoyos ciudadanos.

Pero los indignados no me hacen olvidar que gran parte de la ciudadanía no parece estarlo tanto, por mucho que los estudios sociológicos digan que son mayoría los que comprenden e incluso comparten las razones de los acampados.

En Canarias, sin ir más lejos, lo confirman, en mi opinión, los datos de las recientes elecciones autonómicas y locales.

Los partidos que han apoyado la reforma laboral, la congelación de las pensiones y las otras medidas de recorte social en el Congreso de los Diputados y el Senado (PSOE y CC), junto al que ha estado de acuerdo con todas ellas (las votara favorablemente o no) y, si pudiera, introduciría decisiones aún más antisociales, el PP, suman en conjunto el 77,71% de los votos, unas 700.000 personas, y suponen, en escaños, el 95% del Parlamento de Canarias.

Los que se oponen a las mismas, significan poco más de 135.000 votos, los 82.318 de NC (la única con presencia en el Parlamento, con tres escaños), los 19.372 de ACSSP, los 18.777 de Los Verdes y el más disgregado de pequeñas y variadas formaciones. Aún sumando blancos y nulos -que pueden obedecer a razones muy diversas, que nadie se los apunte a su particular bolsa- y que en esta ocasión llegaron a las 50.000 papeletas, son menos, muchos menos, que los aparentemente conformes con las políticas que se vienen aplicando.

Pero es más, las formaciones que integraron el Gobierno de Canarias en casi toda la legislatura, PP y CC, responsables del empleo (o del galopante paro, como prefieran), la educación, la sanidad, la dependencia o las energías (no) renovables en nuestras Islas, aúnan 514.564 papeletas, el 56,93%.

Y suponen, con sus 42 diputados, el 70% de la cámara autonómica. Lo que parece indicar, guste más o menos, un refrendo a las políticas que se han venido aplicando estos años.

No pretendo ser pesimista ni derrotista, sino pisar tierra, saber dónde y cómo estamos, que es la mejor manera de afrontar una realidad harto compleja, una situación muy difícil para todos los hombres y mujeres que pensamos en claves de mayor equidad social, de más democracia y menos poder omnímodo de los mercados, y que hoy somos minoría.

Lo otro, el no reconocer el profundo conservadurismo que anida en esta sociedad, el amplio consenso social que rodea a los que han puesto en marcha y/o han apoyado de forma entusiasta esta demolición controlada del Estado del Bienestar, así como la enorme debilidad de quienes se oponen al actual programa neoliberal, no conduce a ninguna parte. Salvo a la melancolía.
Publicado por Canariasaldia.com en 12:03
La TIRADERA .Enrique Betencourt.

No hay comentarios: